Es una de las variedades más delicadas ya que, su procesamiento requiere condiciones muy específicas. Se saca de las hojas más jóvenes del árbol de té y tiene muy poca producción.
Algunas de las peculiaridades de esta bebida se deben a que sus hojas no sufren oxidación y es el único que no contiene cafeína, por otro lado, es el té que tiene más catequinas y polifenoles; que son los encargados de otorgar grandes beneficios a nuestra salud, como los que te mencionamos a continuación:
- Igual, pero distinto: Proviene del mismo lugar que todas las variedades de tés puros (rojo, verde, negro, etc.) y también cuenta con las mismas propiedades: es digestivo, hidratante y antibacterial, sin embargo, su composición lo hace único; cero cafeína y muchos antioxidantes.
- Poderoso antioxidante: Su consumo no está tan difundido debido a su escasa producción, sin embargo, tiene una amplia gama de beneficios: los antioxidantes protegen al organismo de los radicales libres que se producen en nuestro metabolismo; ocasionando daños al ADN y el envejecimiento celular.
- Regula el sistema inmune: El té blanco, gracias a su contenido de ECGC (galato de epigalocatequina) inhibe que las células de nuestro sistema inmune se “híper exciten” ayudando a solucionar muchas afecciones como las alergias e inflamaciones.
- Estimula la pérdida de peso: El té blanco nos produce un interesante efecto de saciedad, esto se debe a que aumenta la producción de colecistoquinina en el intestino que es la responsable de hacernos sentir satisfechos. Una taza de té blanco entre comidas te hará sentir saciado y saldrás de las crisis de toda dieta.
- Previene arrugas: Un efecto deseado por todos es detener, o al menos retrasar el envejecimiento, el té blanco es uno de los recursos que podemos utilizar; sus características oxidantes protegen las células no sólo de la piel, sino también del cerebro y el hígado, de los efectos del envejecimiento. Cuando lo consumimos por aproximadamente un año o más, es capaz de protegernos de la acción dañina de los rayos ultravioleta.
Si todas estas cualidades positivas no son bastantes para ti, por lo menos deberías probarlo por sus propiedades fieles a su cuidadoso proceso de elaboración. Su sabor y aroma son muy sutiles, con dejos de notas dulces. Pruébalo con agregados de pétalos de rosa, vainilla o canela; tiene el poder de potenciar todos esos sabores sin llegar a confundirlos.

